domingo, mayo 21, 2006

La despedida

-Hola, soy yo. Llego mañana.-


En el año 2000, el año del dragón me tocó con todo lo que tenía, había terminado con mi novio, estaba a punto de quedarme sin trabajo, y por algún extraño motivo, no dejaba de darle vueltas a un imposible.

Eso, mi imposible, era alguien que se encontraba a más de 10mil km de distancia, y aunque a simple vista parecía tontería, para mí era la cosa más importante que tenía, aunque no pudiera verle y no pudiera tocarle, -incluso-, aunque no pudiera ni siquiera hablarle cuando yo quiciera. Allí estaba yo, terminando el año chateando en un cibercafé. Esa noche, eramos dos amigos enviándose buenos deseos de fin de año.

Mientras, por Lima, la vida de toda mi familia volvía a cambiar, mi padre, que había estado 6 años en Japón, había vuelto a casa en 1999 y había sido un felíz reencuentro. Allí estaba el hombre, contándonos todas sus experiencias como inmigrante y de todo lo que había aprendido en oriente. Como siempre pasa en estos casos, una nube negra empezó a revolotear sobre mi cabeza, por un lado, estaba feliz de su regreso, pero por el otro, que mala suerte.

Una vez leí que la vida es un juego de rol, en el cual jugamos todos, pero a veces el destino -que es el Master del universo-, nos hace jugadas interesantes para jodernos bien jodidos. Y lo cuento asi, a groso modo, porque el texto es una barbaridad de largo.

Habían pasado 6 años desde que mi padre tomara la decisión de irse a trabajar al extranjero, en concreto, a Japón. Durante los años que estuvo fuera muchas veces pensé que el lapso apróximado en el que él dijo que regresaría ya se había cumplido hacía mucho, pero no tuve valor para decircelo a nadie pues en casa se le extrañaba demasiado. La despedida que le hicimos en el aeropuerto fué correctita, nadie lloró, y todos con una estupenda sonrisa. El llanto comenzó 5 minutos después de que su avión partiera. Aunque vi a mi madre y a mi hermano hacerlo, yo no pude llorar. En ese momento tenía 14 años cumplidos en Mayo, y él marchaba en Junio. Cosas de la vida. Puedo decir sin orgullo, que ese fué el comienzo de muchos años sin que yo soltara más agua de la necesaria.

Después de haberle dado una respuesta a Daniel, los trámites para mi partida empezaron más o menos en Agosto del 2000, lo que no sabíamos era lo que tardarían. Ya que éramos nuevos en ésto de las citas a ciegas trasatlánticas, cometimos muchos errores en el papeleo, y debido a eso, tardamos más de lo necesario. Pero lo más duro fué hablarlo con la familia. Yo no sé los demás, pero para mí explicar algo asi no es fácil, porque ¿qué es lo que puedes decir?:

A) Má, Pá, me las piro vampiro.
B) Viejos, me largo, ahí se quedan. Cuídenme al perro.
C) Veran, he conocido a alguien (por internet), y quiero verle (en su país).

Muchos apostarían por la C, pero conozco a alguno que vé con buenos ojos la A y la B. Da igual cuál sea, la cuestión es que sería duro. Mis planes eran claros, iría verle y trabajar, nos lo tomábamos en serio. No iba a llegar allá para conocerle mejor a costa de su bolsillo, si queríamos hacer algo serio, yo no podía depender de él. Si no podía ganarme la vida allá, no valía la pena el viaje, pues todos nuestros esfuerzos terminarían por convertirse en chismes y mala reputación para ambos. Si la cosa no funcionaba entre nosotros, intentaríamos quedar como amigos, -que mala broma-, pero si funcionaba, entonces, nos cantaría otro gallo. Nunca dijimos que sería fácil. Yo no me lo tomaba como un juego, pues se trataba de su vida.

Durante todas nuestras conversaciones mantuve la misma pregunta: ¿estas seguro?, intentando recordarle que siempre podía rectificar. Yo necesitaba el trabajo, pero bien me las podía arreglar en donde estaba, con mi familia, mis amigos, mi perro... mi vida, toda mi vida tal cual la tenía, sin ese cambio de 180º que amenazaba y a la vez me pedía mantenerme para él. :

Siempre puedes echarte atrás, porque lo que tenemos no es serio, sólo somos amigos, y seguiremos con nuestra amistad aún sin conocernos en persona, no necesito verte para quererte, asi que no tienes que hacerlo sino estas completamente seguro, porque con ésto, estas cambiando tu vida, la de tu familia y la de tus amigos. ¿Tu comprendes ésto?.



Una mañana, me comunicó lo que ya me temía desde hacía semanas, que lo había hablado con sus padres. Las reacciones fueron de lo mejorcito que hay en el repertorio de reacciones de un padre: Estas loco, no te lo has pensado, pero qué tontería estas diciendo. Y luego de algunas otras expresiones del mismo tipo, llegó "la pregunta" : ¿La quieres?. Seguramente su respuesta fué lo suficientemente impresionante como para que sus padres cambiaran de opinión, pero no la sé porque él nunca me la contó. Lo que si supe fué que desde ése momento, entró en el juego otro jugador, su madre, quién desde ese momento se convirtió en nuestra jugadora en las sombras, moviendo hilos, conociendo gente que pudiera ayudarnos, llendo y viniendo de los abogados, y llevándo y recibiéndo papeles. Todo para que su hijo fuera felíz. Nosotras tuvimos algunas conversaciones, por teléfono, y su voz me pareció siempre muy agradable y calmada.

Mientras tanto, en Lima, en casa de mis padres, lo que se cocía era diferente, había pasado ya un año y unos meses desde que mi padre regresara, y debido a mi trabajo tuve muy poco tiempo para verle. A pesar de que los padres de Daniel ya estaban enterados del asunto, los míos seguían en la luna de paita. No sólo no se los había dicho, sino que el remordimiento de no hacerlo ya empezaba a fastidiarme. Durante todo el proceso de mi amistad con Daniel, no les conté nada de lo que había pasado, ni siquiera sabían de su existencia. Y estaba en Dios que no lo supieran hasta que pudiera contarselos con calma y paciencia. Después de todo, yo éra la única que lo sabía, pero en casa tenía guardados los documentos del consulado español, y de los trámites de mi pasaporte, sino fuera porque a mi madre no le da por revisar las cosas ajenas, el secreto se hubiera ido al carajo desde el principio.

Pero huír de las responzabilidades no las elimina, sólo las aparta para que sean resueltas por otros. Viéndome a mi misma en esa situación, decidí convocar una junta familiar. A las 9 de la noche, luego de la cena, reuní a la 'familia telerín' en mi habitación. Ibamos a tener la madre de las conversaciones.

Después de la partida de mi padre, mi madre y mi hermano se quedaron tan tristes que hablarles de él les resultaba doloroso, asi pasamos las fiestas, los cumpleaños, las navidades y demás, guardándole una silla y recibiéndo/enviándo cosas por correo. Para ellos había sido duro, y para mi también, por eso, no quería hacerles pasar por lo mismo ahora que la familia volvía a estar unida, en lo que ellos pensaban que era para siempre, cual cuento de hadas escrito por Alfred Hitchcock. La estampa de la sagrada familia no podía ser mejor, abuela y perros incluídos.

Es gracioso, pero hasta hoy no logro recordar cómo fué que se lo solté, creo que fué más o menos asi: Tengo que ... y allí me empieza una laguna mental. El resto son recuerdos fragmentados de lo que posiblemente dije. Sé que por ahí hubo un -España- y - Trabajo- y -contacto que conocí-. Para terminar con un - Y eso es todo- . Aquí mismo recuerdo un silencio incómodo, y los 3 mirándome con los ojos como platos. Nadie me dijo nada, ni siquiera me soltaron una carcajada, y yo esperaba una burla o un 'estas loca', pero un 'nada de nada' no me lo esperaba. Hasta que el buenaso de mi padre empezó a hacerme preguntas de una forma calmada y correcta. No recuerdo mucho del interrogatorio paterno, pero si recuerdo que estaba firme en no decirle que me iba a España a conocer al futuro padre de mis futuros hijos, porque conociéndo a mi viejo, entonces si que no podría irme por mi cuenta, sino que querría acompañarme o en su defecto enviarme con mi hermano mayor para que me hiciera de chaperón. A los padres responsables les digo, que tienen toda la razón. A las hijas que han perdido la razón les digo, asi son nuestros padres de sufridos.

Cuando todo estuvo dicho, comprendí que no se lo habían terminado de creer. Estaba preparada para muchas cosas que pudieran decirme, incluso para responder a posibles 'no te vayas' con un 'es mi decisión', pero no hubo nada de eso. Creo que hasta ese momento, no se habían planteado la idea de que yo quiciera irme de casa. Mi padre es un hombre que quiciera tener a todos sus hijos bajo el mismo techo junto a su nuera y su yerno, y todos sus nietos, yo creo que eso se debe a que vió El Padrino más de 40 veces. Pero también pasó algo que no me esperaba, el reproche no lo recibí de mis padres, sino que vino de mi hermano.

Él y yo siempre tuvimos una relación un poco rara, al ser la menor siempre intentó protegerme a su manera, quizá más de lo que podía, bien pudo ser que al verme crecer en medio de tanto lío, tomó el papel de padre por 6 años. También pudo ser que se sintió en la obligación de ser mi ejemplo responzable masculino a falta de uno, después de todo, era la niña de la casa, y en plena adolescencia y desenfreno. Si yo hubiera sido una mejor hija, hubiera tomado su protección como algo bueno. Pero como soy una mala hermana, lo mandé a ver si ponía la gallina en muchas ocasiones, sabiendo también, que siempre contaría con él cuando de verdad le necesitara. Asi, con esa atmósfera tan conmovedora de años de complicidad fraternal, en frente de mis padres me dijo: Te vas a conocer a uno de internet. Tu estas loca. Pero si no le conoces de nada. ¡¿Y encima le crees?!,¡¿eres tonta o te haces?!. Siguió con eso un minuto más, pero ya no le estaba escuchando. Era como si necesitara que me dijera todas esas cosas, como si necesitara que me castigaran por estar haciéndo algo malo. Me había sentido culpable por lo que estaba haciendo, y haciéndoles, y quería que se enfadaran conmigo. Miguel fué el único que lo hizo, y me dolió más que si hubieran sido los 3.

Unas horas después, todos nos preparábamos para dormir pero nadie me hablaba. Me metí en mi habitación sin saber cómo sentirme, luego entró mi madre y me dijo que Miky estaba enfadado conmigo, pero no porque no me quiciera, sino porque no quería perderme. Y tenía razón, solemos enfadarnos con aquellos que deciden irse, pero es por egoísmo. Ese sentimiento no es malo, pero es triste. Entonces terminé de sentirme mal. Una vez dicho todo lo que tenía que contarles, sólo tenía que esperar por mi visado. Pero el tiempo de espera dejó de ser pesado. Ya no me sentía culpable por irme, había dicho todo, y había dejado que me lo dijeran todo. En vez de contestar a algún reproche, había aceptado todo lo que viniera, para que ellos pudieran sentirse mejor. No ayudaría en nada, pero no quería quitarles el poder deshogarse conmigo presente.

Mientras intentaba pasar con mi padre todo el tiempo posible, me daba por pensar que mi tiempo se agotaba y que ya quedaban pocos meses para recoger mi visado. Ese visado me daba el permiso para entrar en España y quedarme por 90 días, cumplido ese plazo, debía tener listos mis documentos de residencia para poder trabajar. De esa forma, aseguraría mi estadía.El proceso de trámmites nos tomó desde agosto del 2000, hasta Diciembre del 2001, luego de eso, me hicieron esperar 3 meses para ponerme en una lista de aprobados para el visado. En la segunda quicena del Marzo del 2002, me entregaron mi pasaporte con un sello en él y las palabas Schenguen, escritas a máquina de escribir. Sólo me faltaba el boleto de avión, el cuál por una razón u otra, nunca compraba.

Hasta que por fin me animé a comprarlo en Abril. Mi familia seguía sin saber si me habían dado el visado, pues nadie preguntaba, y yo no estaba para contar. Mi padre trató de convencerme de que entrara en el cuerpo de policía nacional, pues con sus 'contactos' lo tenía fácil. Mi madre intentaba pedirme que al irme no olvidara que el ahorro era importantísimo para poder regresar, y mi Miky sólo hacía mutis. Era como si tuvieramos un pacto: tu no dices nada, y nosotros tampoco, si prometes no irte. Pero yo nunca pude prometerlo. En algún momento pensé en decirle a mi madre que pensaba irme para no volver, pues no sabía cómo sería mi vida, y no tenía nada planeado, más que conocer a alguien con quién había chateado 3 años. Pero mi padre, que no perdona una, me hizo cumplirle algo. Durante todo el verano mantuvo algunas conversaciones con Daniel.

La primera vez que hablaron fué en Enero, la segunda en Febrero, y en Marzo hablaron más entre ellos que conmigo. Creo que mi padre ya sabía lo que queríamos hacer, pero sólo quizo asegurarse de con quién me iba. En Marzo, -y ésto si que lo recuerdo bien-, me dijo que mi casa siempre sería mi casa, y que podría regresar a ella cuando quiciera, en el momento en que quiciera, y con quién quiciera, sola o acompañada les daba lo mismo, sólo querían verme. Y si algún día les daba nietos, que se los llevara para conocerlos.

Que traducido quiere decir: Si te va bien o mal, con hijos o sin ellos, casada o soltera, siempre te querremos.


Un día después de eso, mi madre habló con la madre de Daniel, yo escuché toda la conversación detrás de la puerta, pero no pude entender casi nada.

El pasaje me lo compró una amiga, que tenía una agencia de viajes. Lo estuvo intentando por unas semanas, hasta que me encontró un asiento en Iberia un Viernes a las 3 de la tarde. Al llamárme sólo me dijo:

Por fin te conseguí un pasaje, tienes un vuelo que sale hoy a las 5 de la tarde, llegarás a Madrid mañana a la 1 de la tarde y tomarás otro vuelo de conexión a Santiago de Compostela a las 11 de la noche. Si no lo tomas hoy, no te aseguro que pueda conseguirte otro vuelo hasta el próximo mes. ¿Qué hago?, ¿Lo reservo si o no? ¿Laura?, ¿estas allí?, ¿Qué hago?...


Si.




Tenía 22 años cuando entré al aeropuerto Jorge Chávez, en Lima. Con 2 maletas y un bolso de mano, sandalias y una chaqueta que mi padre me había regalado. Ese día había conseguído un boleto para un vuelo que salía ese mismo día a las 5 de la tarde. Entre los nervios de saber que llegaría tarde hice las maletas como pude, -hasta me olvidé de meter ropa interior-, las únicas que estaban allí para despedirse de mí eran mi madre y mi abuela. Eran casi las 4pm cuando me despedí de ellas. De mi abuela con un 'nos vemos Coquito', y de mi madre me despediría en el aeropuerto. En el camino intenté comunicarme con mi padre, pero todas las llamadas a su teléfono comunicaban. Luego llamé a Miguel, pero no estaba asi que le dejé el mensaje.

Las 4:45pm y yo seguía sin ubicar a mi padre y a Miguel, en el camino tuvimos que hacer una parada para buscar los boletos en la agencia de viajes de mi amiga, la cual al verme sólo me tiró los boletos por la ventana del taxi en marcha al grito de ¡buena suerte! y ¡tenías que estar allí hace 2 horas!. Tanto cariño me conmovió.

Dentro del aeropuerto, con tan sólo 2 minutos para las 5, logré encontrar mi ventanilla, luego de haberme recorrido todo el recinto a carreras con una madre y 2 maletas colgando. Fué de película. Con 1 minuto para las 5, llegamos y me despedí de ella, pero aún seguía llamando al teléfono de mi padre y de Mi... y de mi hermano el hombre araña que estaba trepado en la segunda planta del aeropuerto, moviendo los brazos para que lo viéramos, no pude escuchar lo que me gritaba, y él tampoco podía oírme, la gente ya estaba pasando para subir al avión, y yo no podía resagarme. Asi que le miré desde abajo y le salude con una mano, con un hasta luego. Él, me devolvió el saludo con un pulgar hacia arriba y una sonrisa. Durante los meses previos a mi viaje esperé ese pulgar hacia arriba todo el tiempo, y ese día por fin lo hizo, me había perdonado.

Luego de eso, le entregué mi teléfono a mi madre, con la promesa de que les llamaría en cuanto pudiera y de que no se preocuparan por mi. Ellos lo sabían y yo también, pasarían muchos años antes de que volviéramos a vernos cara a cara otra vez. La única pregunta era, cuándo.



Un dato curioso, la noche en la que les conté a todos sobre mis planes, antes de salir de mi habitación Miguel dijo:
Hace meses me soñé que te ibas, que me decías que te ibas a España, pero pensé que era un sueño.

Si Miky, yo también.

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En la conversación que mantuvieron mi Madre y la madre de Dani, la una le pidió a la otra que cuidara de mi. La respuesta de la madre de Dani fué: como si fuera mi propia hija. Y lo cumplió

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"Sólo los sabios discuten, los demás imponen sus ideas"

7 Comments:

Blogger Guillermo dijo...

Puede parecer un post largo pero si se resumiese perdería mucha intensidad.

Curiosa reacción la de tus padres y tu hermano.

Menos mal que al final todo salió bien :)

A 2 minutos para salir el vuelo, que aventurera...

00:44  
Blogger Pilarcita dijo...

Hay Pepper, me has conmovido hasta las lágrimas... textualmente.

Sabios tu padres que en lugar de oponerse te apoyaron, aún cuando tal vez no entendieran cómo te podías arriesgar de esa manera. Me pongo en el lugar de ellos y sé que me costaría muchísimo, sobretodo porque esto de conocer gente por chat no es de mi época! y menos enamorarme de esa manera...hahaha... ya ´toy tía!...

16:54  
Blogger nyaque dijo...

la verdad sq es una gran historia...me ahs hecho llorar y todo...q soy mu sensiblera yo :P
Me alegro d q al final todo saliera bien, aunq al fianl un poco apuradillo x lo del avion eh?? jeje
Has vuelto a ver a tu famuliy desde entonces??
besiños

14:38  
Blogger Cloud Strife dijo...

Pepper, la verdad toda una historia la tuya.

Tuviste mucha suerte con tu familia. La verdad, en estos tiempos aunque más modernos es más difícil que una familia acepte las relaciones por Internet (con cada demente que hay).

Si, es una lástima que no hayas podido despedirte de todos... pero como se bien los recuerdos se llevan en el corazón.

Me has hecho recordar tantas despedidas... gracias por compartir estas cosas con nosotros. Con tus lectores en la blogsfera.

16:53  
Blogger Peppermint dijo...

Gracias a todos por estar allí y leer éste blog. Las historias que cuento se basan en mi propia vida y en la vida de los que me rodean. Algunas cosas las cambio para no afectar a los interesados, pero casi todo está aquí. Ésta en particular, la he contado tal como pasó, todo en el lapso de Diciembre del 2001 hasta el 12 de Abril del 2002, desde que me aceptaron para el visado, hasta que conseguí el boleto de avión.

Guillermo: En realidad el post era más largo, casi 15 horas, lo que ves es un extracto del 4to extracto.

Pilarcita: La reacción de mis padres fué debido a que en mi familia estaba acostumbrada a la inmigración, pero siempre de ida y vuelta, jamás de ida. Yo nunca les dije que me iría para quedarme en España, asi que ellos no sintieron que debieran preocuparse por eso, sólo por cómo sobreviviría por mi misma. Al desmostrarles que tenía medios con qué sobrevivir, empezaron a preocuparse por cómo los había conseguido... y allí si me las vi negra para explicar lo inexplicable xD

Nyaque: ¡No llore usted!,:P. El problema del boleto fué debido al tema de que los vuelos para España estaban colapsados, asi que no conseguía pasaje por ninguna compañía. Cuando por fin me consiguieron uno, pensé que me esperarían al menos 24 horas para despegar, no 2...

César: En realidad fué mi hermano el que se enfadó, opinaba que las relaciones por internet son todas una fasa y que la gente no puede enamorarse por ese medio. Yo le tuve que demostrar que estaba equivocado, y que en realidad hay muchos (muchos, muchos) que conocen gente por internet y que les va bien (como otros a los que no).

Y para responder a otra pregunta de Nyaque, no, no he vuelto a ver cara a cara a mi familia desde entonces. Tampoco pude despedirme de mi padre, tuve que hacerlo por teléfono al bajarme del avión en Barajas. El hombre estaba preocupado, pero luego se lo expliqué todo, con toda la verdad incluida. Sabía que si les contaba toda la verdad antes de irme, no me dejarían hacerlo. También le pedí perdón por eso.

Tengo que volver a Lima para despedirme de él como es debido, no puedo dejarle asi. De modo que estoy haciendo mis planes para poder ir a verlos el próximo año.

Veremos cómo nos va :)

20:26  
Blogger Dragón del 96 dijo...

Simpatica historia. Que buena famlia resultaste tener, dificil en el tipo de sociedad en la que vivimos en Lima. Siento como si hubiese sido yo el que viajo...

22:09  
Anonymous Programming Ape dijo...

Hace poco me he visto en una situación similar a la tuya en el principio del post, tener que decirle a la familia que me largo. Solo que en mi caso ha sido un poco diferente porque ya vivo fuera de casa desde hace unos años, estoy ya a 300 km más o menos del hogar materno, tuve que decírselo por teléfono y ya llevaba cosa de 1 año preparándoles.

Mmmm joder, ahora que lo pienso la situación solo se parece en el hecho de tener que decirles que por fin he conseguido estar en posición para mudarme de país. ¡Que por fín puedo irme a Brasil! Bueno, en cuanto le den a Ellen la doble nacionalidad que aún no se la han dado xDD.

12:34  

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El año del dragón, ameno desde el 13 de julio de 2005

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